A menudo me encuentro en medios gráficos o audiovisuales con historias de personas exitosas que se refieren al camino recorrido para obtener sus logros de un modo que resulta al mismo tiempo erróneo y alentador. Tomemos como ejemplo de estas historias, el discurso pronunciado por el excelente actor Jim Carrey ante los graduados de la Maharishi University of Management, cuya filmación fue publicada en internet y cuenta en la versión en inglés con más de 10 millones de visualizaciones.
En su discurso, luego de divertir a la audiencia con chistes y comentarios, Carrey se puso serio para sostener que hay básicamente dos maneras de enfrentar la vida: una basada en el miedo, que nos llevará a tomar decisiones conservadoras, y otra basada en el amor, cuyo punto fuerte será la confianza en nosotros mismos y nos conducirá a seguir nuestra vocación.
Para ilustrar esta diferencia, Carrey contó que su padre, que tenía condiciones para ser un gran comediante, eligió por miedo ser contador, pues no se atrevió a “pedir al universo” lo que deseaba. Tiempo después, el padre del actor perdió su trabajo y se vio ante la penosa situación de haber fracasado en un profesión que no amaba. Al ver esto, Jim Carrey decidió que él sí se arriesgaría. “Lo que estoy diciendo”, explicó, “es que yo soy la prueba de que es posible pedir al universo lo que uno desea”.
La primera observación que podemos hacer a esta manera de ver las cosas es que no tiene en cuenta la probabilidad de éxito que tiene cada vocación, la cual no es por cierto la misma para todos los casos. Por ejemplo, si mi vocación es ser programador informático, dado que en este terreno hay en nuestros días mucha más demanda de profesionales que oferta, mi probabilidad de concretar con éxito mi objetivo es muy alta. En este caso, depende casi por entero de mi constancia y de mi capacidad.
Si, en cambio, pretendo ser futbolista profesional la probabilidad cambia radicalmente, pues en esta área hay muchísimos competidores que luchan por pocos lugares. Está claro que también en este caso es necesaria la constancia y la capacidad, pero no bastan, pues es perfectamente posible que aun poniendo todo mi esfuerzo no logre lo que me propongo debido a que hay otros mejores que yo.
Para poner el caso del futbolista profesional en números, tomaremos el cálculo realizado por Albert Serrano, quien hizo las cuentas de la situación en España y llegó a la conclusión de que solo el 0,07 % de los futbolistas federados llegan a la máxima categoría. Esta probabilidad, explica Serrano, es la mitad de la que tiene una persona que juega a la lotería dos veces al mes durante 30 años de sacar el premio mayor.
A la luz de estos números, tenemos que reconocer que las opciones conservadoras, como la elegida por el padre de Jim Carrey, tienen cierta lógica. Es cierto que a él le fue mal, pero eso no quiere decir mucho porque se trata de un solo caso. Sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que quienes se propusieron ser contadores en Canadá han tenido una tasa de éxito mucho mayor que la de aquellos que se propusieron ser comediantes. El miedo, como reconoce la sabiduría popular, no es zonzo.
Decía al principio que el discurso de Jim Carrey me parece a la vez erróneo y alentador. Erróneo porque desde su punto de vista, el esfuerzo y la decisión son garantía de éxito (como vimos, se trata en realidad de una condición necesaria pero no suficiente para lograrlo). Alentador, porque nos indica que alcanzar lo que nos proponemos no es imposible. Saber esto nos invita a no renunciar a nuestro objetivo, aunque, teniendo en cuenta la probabilidad de cada caso, será en ocasiones conveniente tomar algunos recaudos.
Un ejemplo de esta actitud precavida y realista lo encarna Mick Jagger, quien al iniciar su carrera como músico estaba estudiando en la London School of Economics. Según cuenta Jagger en una entrevista publicada en 1995, en los primeros tiempos se las arreglaba para tocar los fines de semana y asistir a la Universidad de lunes a viernes. Luego de una discusión con el padre, Jagger reconoció que su proyecto no tenía mucha probabilidad de éxito y se mantuvo como alumno regular hasta que los Rolling Stones firmaron un contrato para grabar un disco en mayo de 1963. Solo entonces solicitó permiso en la Universidad en los siguientes términos: “tenemos un grupo musical y me gustaría probar, con la tranquilidad de saber que me reservarían mi puesto si necesito volver”.
Como todos sabemos, a Mick Jagger le fue espectacular con su grupo musical. Aun así, no está demás tener en cuenta que mientras intentaba cambiar la historia de la música popular con sus canciones, tuvo la precaución de mantener vigente un plan B.
Jim Carrey, “Full Speech: Jim Carrey’s Commencement Address at the 2014 MUM Graduation” [Video], YouTube, 2014, disponible enhttps://www.youtube.com/watch?v=V80-gPkpH6M (consulta 23/10/2016).
Albert Serrano, “Es más fácil que te toque la lotería que jugar en Primera División (¡Lo siento!)”, Crecimiento al cubo, 5/11/2010, disponible enhttps://http://albertserrano.com/lo-siento-es-mas-facil-que-te-toque-la/ (consulta 25/10/2016).
Jann S. Wenner, “The Rolling Stone Interview: Jagger Remembers”, Jann S. Wenner, 14/12/1995, disponible enhttp://www.jannswenner.com/Archives/Jagger_Remembers.aspx (consulta 25/10/2016).
Diego A. Manrique, “Los 70 años de Mick Jagger: entre la gloria y el fracaso”, El País, 25/7/2013, disponble enhttp://cultura.elpais.com/cultura/2013/07/25/actualidad/1374779998_651042.html (consulta 25/10/2016).