Generalmente percibimos el silencio como algo incómodo y utilizamos frases ”se quedó mudo” o ”se hizo un silencio” como si fuera algo malo. Acostumbrados a tener que dar respuestas más que a generar preguntas, no solemos tomarnos el tiempo necesario para reflexionar antes de tomar decisiones y luego nos arrepentimos.
Sin embargo, el silencio no es solamente la ausencia de sonido sino que es donde nace y creamos el lenguaje..es donde tenemos todas las oportunidades de generar una nueva realidad, de hacer algo diferente con lo que nos pasa y con quienes trabajamos.
Las 3 cosas que no te dijeron del Silencio y aumentarán la efectividad en tu liderazgo:
Cuando escuchamos música, lo que da sentido en sí, no es el sonido, si no las pausas que hacen que ese sonido adquiera significado. Lo mismo ocurre con el lenguaje. Cambiando el lugar de nuestros silencios, cambiamos el significado de nuestro mensaje. ¿Sos consciente a la hora de comunicar de la importancia del silencio? ¿Esperas a que el otro termine de hablar o lo Interrumpis porque ya crees tener la respuesta?
Así como la libertad de expresión nos alienta a decir lo que pensamos, la libertad de mantenernos en silencio nos permite escucharnos a nosotros mismos, a reflexionar sobre nuestras ideas y pensamientos más íntimos antes de actuar. ¿Te tomás el tiempo para reflexionar sobre lo que te están preguntando antes de responder? ¿Prestás atención a tus intuiciones? ¿Te escuchás a vos mismo antes de entender a los demás? La comunicación auténtica sólo se puede producir cuando hay silencio. Practica esto a la hora de conversar con los demás. Permitiles que reflexionen sobre lo que tienen para decirte, dales tiempo para pensar antes de exigirles una respuesta. Podemos re-convertir nuestras palabras en el silencio.
Plagados de fórmulas mágicas y respuestas envasadas en una sociedad cortoplacista, no nos detemos a generamos las preguntas que nos abran las posibilidades de cambiar el status quo y hacer algo distinto, nuevo o mejor. Queremos solucionar las cosas rápido sin entender la causa que generó el problema. El liderazgo es una constante búsqueda, no una respuesta determinada…¿Cuándo es tu momento de mayor conciencia? ¿Cuando lográs aquietar tu mente y concentrarte mejor?¿Antes de arrancar el día?¿Por la noche antes de irte a dormir o después de hacer actividad física? Lo importante es que detectes en qué momento tomás las mejores decisiones, las más sabias y que empieces a generarte esos espacios con mayor frecuencia, idealmente una vez al día. Destina unos minutos a hacer algún ejercicio de respiración o relajación profunda para conectarte con vos mismo y profundizar este momento.