Cuando una conversación nos cuesta, tendemos a evitarla o prolongarla en el tiempo. A veces nos cuesta conversar el tema en sí y otras es por la persona con quien tenemos que conversar. Más allá de por qué te resulta difícil… estas 3 prácticas te ayudarán a conversar efectivamente:
Muchas veces, la conversación se vuelve aún más complicada por el contexto en que se desarrolla. Especialmente si es un tema delicado o sensible, tómate el tiempo para prepararte para la misma. Esto implica revisar condiciones externas: ¿El lugar es el apropiado para tener esta conversación? ¿Es el momento adecuado para conversar de este tema? Una “buena conversación” se puede volver una “conversación inefectiva” cuando no tenemos en cuenta estos factores. Elige el tiempo, el lugar y el momento preciso para llevarla adelante. Otro factor muy importante son las emociones! Si hay mucho enojo, por ejemplo, o las emociones están aún muy “a flor de piel” es difícil conversar efectivamente. Una vez calmadas las aguas, tendrás más posibilidades de tener una comunicación efectiva y honesta. Por el contrario, si la estiras indefinidamente, perderá efectividad. Busca el equilibrio.
Si has prestado atención a todos los detalles del paso anterior, ahora el foco está en mantenerse consciente, presente, durante toda la conversación. ¿Cuál es el propósito de esta conversación? Qué estás buscando, ¿“tener razón o ser efectivo? En esta etapa, es fundamental gestionar tus emociones y no que las emociones te dominen a tí. Procura escuchar el punto de vista del otro, y pregunta de manera genuina y auténtica para lograr entender el otro punto de vista. Expone tu lógica de pensamiento y qué te lleva a sacar determinadas conclusiones. Si sólo muestras las conclusiones sin contar tus argumentos, será mucho más difícil llegar a un acuerdo con tu interlocutor.
Finalizada la conversación, tómate unos minutos para evaluar cómo fue tu comportamiento y cuál fue el resultado ¿Cuáles fueron tus fortalezas? ¿Qué acciones/preguntas que realizaste fueron efectivas? ¿Cuáles no funcionaron tan bien? Revisa cómo fue el proceso de preparación y el de ejecución y pregúntate ¿Qué podría haber hecho distinto? Cada una de estas preguntas, te dará un aprendizaje y te invitará a un nuevo plan de acción para tu próxima conversación difícil. Vuelve al primer paso, ahora con nueva información y comienza a preguntarte nuevamente a partir de la experiencia vivida.
Referencias
Fredy Kafman, "Metamanagement, La nueva conciencia de los negocios", 2008,Grito Sagrado.