Decidí escribir esta nota, fui a prender mi notebook, y nunca encendió. Varios minutos ahí, colgada. Gritos, tensión, estrés. “¿Justo ahora pasa esto?”. “No es el momento para tener que formatear o comprar una nueva”. “No estaba mentalizado para perder tiempo con esto que me paso”. Por suerte se resolvió reiniciando, pero no todas las crisis se resuelven de esta manera.
Y si algo tan simple como este problema genera tanto en mi, como para tantas personas, esta reacción, qué esperar cuando nos toca enfrentar en nuestra empresa una crisis de magnitudes sin precedentes, donde una mala decisión o manejo podrían terminar con el negocio.
Les comparto algunos ejemplos, no necesariamente reales, para que se entienda de la magnitud de problemas de los que hablo:
Una empresa que fabrica cámaras y sensores inteligentes, la cual se enfrenta a que varias de sus cámaras se empiezan a incendiar por si solas en lugares públicos, y descubren que el 20% de sus productos tienen un defecto de fabricación.
Una empresa de valijas innovadoras, la cual se enfrenta a un cambio de regulación que prohíbe que los usuarios utilicen sus productos en los vuelos.
Una empresa de autos automáticos que descubre un problema en su sistema y debe hacer pasar por su fábrica y reconfigurar o modificar cientos de miles de autos.
Personalmente creo que no hay manera de estar 100% preparados para cualquier problema. Pero si una serie de pasos y ejercicios a tener en cuenta, que nos hará enfrentar mejor estas crisis cuando lleguen, diferenciarnos de las empresas que no lograron superarlas y parecernos más a las empresas que lograron superarlas y seguir creciendo.
Es importante tener en claro cuales son los peores problemas que te pueden ocurrir. Esos que no querés ni pensar en qué pasen, que te hagan dar 100 pasos para atrás, o volver a cero, o directamente cerrar. Hay que tenerlos en claro desde un primer momento e identificar cómo te impactarían de diferente manera con el paso del tiempo y el crecimiento del negocio.
Muchas veces decidir en caliente cosas claves para el negocio nos llevan por el mal camino. Tampoco es bueno dejar pasar mucho tiempo, ya que no decidir algo importante es justamente una mala decisión. Por eso hay que buscar el equilibro, dar lugar a que el sacudón pase, respirar, tomarse unas horas, incluso una noche para descansar, y luego tomar las decisiones que el negocio necesita.
Aunque no nos demos cuenta en el momento, cuando comienza una crisis es muy probable que nuestra capacidad de decidir y accionar esté paralizada. Que justamente necesitamos ese tiempo para no tomar malas decisiones en caliente. Y esto es algo que se puede ejercitar, simular. Si lograste identificar tus peores escenarios, lo ideal es preparar a tu equipo para el momento que ocurran. Tener definido qué vamos a hacer y cómo vamos a actuar para que justamente no sean decisiones del momento, sino acciones prefijadas y practicadas. Seguramente pienses que sabes lo que vas a hacer, pero hacer el ejercicio lo más real posible, es lo que mejor te va a preparar a salir adelante cuando llegue el momento.