El desafío digital: Repensar la organización antes de que sea tarde


El desafío digital: Repensar la organización antes de que sea tarde - Mauricio Cohen Salama

En estos días se debate en los medios la iniciativa de Facebook de crear una moneda digital que sea una stablecoin, esto es, que no fluctúe fuertemente como suelen hacerlo el bitcoin y otras criptomonedas similares, sino que tenga un valor estable de referencia. La moneda digital de Facebook, que fue bautizaEn estos días se debate en los medios la iniciativa de Facebook de crear una moneda digital que sea una stablecoin, esto es, que no fluctúe fuertemente como suelen hacerlo el bitcoin y otras criptomonedas similares, sino que tenga un valor estable de referencia.da “libra”, podría servir a los 2.400 millones de usuarios de la red social tanto para hacer pagos y transferencias como para ahorrar sin sobresaltos. Autoridades monetarias de diversos países ya se han pronunciado contra la iniciativa, que consideran puede favorecer el lavado de dinero. A su vez, varios analistas han señalado que la empresa no ha demostrado ser lo suficientemente confiable como para encarar un proyecto de esas características.

 

El proyecto de Facebook y la polémica suscitada son la muestra más reciente del enorme potencial de la transformación digital que estamos viviendo. Más allá de que algunas de las críticas puedan tener validez y den lugar a cierta clase de regulación, lo primero que sucedería al implementarse la moneda digital de Facebook es que en muy poco tiempo el negocio de las transferencias bancarias, que mueve 25.000 millones de dólares en comisiones, se vería seriamente amenazado y podría llegar a desaparecer.

 

Iniciativas como esta, que fueron precedidas por el comercio electrónico o la difusión de noticias por internet, tienen como consecuencia cambios radicales para los sectores involucrados y ponen en evidencia que el desafío digital está latente para todas las organizaciones. Veamos, entonces, algunas pautas para afrontarlo en su verdadera dimensión.

 

¿Una página web?

La manera más habitual y menos eficaz de responder al desafío digital es limitarlo a la creación de una página web. Por lo general, estas páginas se dedican a informar a qué se dedica la organización y a proponer al mismo tiempo algún tipo de interacción con el usuario, al que se suelen dirigir bots que responden preguntas o propuestas de suscripción que invaden la pantalla e interrumpen por un momento el acceso a los contenidos.

 

Más allá del mayor o menor ingenio de las técnicas empleadas para involucrar al usuario, la utilidad de contar con una página web está fuera de discusión. Sin embargo, creer que con ese recurso se ha resuelto de manera satisfactoria la necesidad de digitalización es un error que puede tener graves consecuencias. En ese sentido, la creación y el mantenimiento de una página web puede funcionar como un falso positivo, es decir, como una señal considerada como segura de que hemos resuelto el tema cuando en realidad ni siquiera hemos empezado a abordarlo. Esto sucede porque digitalizar no significa poner la información de lo que hacemos online sino repensar nuestra organización teniendo en cuenta las posibilidades y los recursos de la red.

 

Hay equipo

Cuando se toma conciencia de que es necesario revisar cómo actúa la organización para integrarla de un modo exitoso con la actividad electrónica algo que puede llevar a modificar el modelo de negocio o de operación, a menudo se afronta la tarea mediante la contratación de un experto en la materia. Así, con la ilusión de conseguir una solución “llave en mano” ante una problemática que se empieza a percibir como acuciante, se suele gastar mucho dinero para modificar interfaces solo en apariencia o para hacer cambios de procesos que luego se revelan como intrascendentes.

Lo cierto es que la adaptación necesaria al entorno digital necesita del aporte de un equipo interdisciplinario donde estén representados el máximo nivel de dirección, el sector que mejor conoce el negocio o tarea principal de la organización, el área de ventas, marketing y atención al cliente, y los equipos creativos dedicados a proponer y realizar nuevos productos o servicios. A este aporte, que proviene del funcionamiento habitual, es necesario sumar el saber que brindan científicos de datos, expertos en comunicación y desarrolladores. Finalmente, para dotar de equilibrio y productividad a un grupo heterogéneo cuyos integrantes inevitablemente tenderán a ver el proyecto según el punto de vista de su propia expertise, conviene contar con la colaboración de un coach de equipos.

 

Modelo para armar

Las tareas que este equipo interdisciplinario debe llevar a cabo son variadas, complejas y al mismo tiempo estimulantes, ya que se trata de sentar la bases para la refundación de la organización en una nueva realidad. Para ello, el primer paso consiste en asignar a uno o varios de los miembros del equipo la misión de recopilar toda la información disponible sobre el caso, tanto en el área geográfica e idiomática en la que se llevan a cabo las operaciones como en los principales centros urbanos del mundo. Como bien saben los creadores de proyectos digitales exitosos, copiar, imitar y recrear son recursos poderosos en una actividad donde el tiempo siempre apremia y en la que sería absurdo ignorar los múltiples desarrollos que continuamente se ponen en marcha.

 

A partir del conocimiento de las iniciativas vigentes y del debate de estas según las miradas de cada una de las disciplinas presentes en el equipo, surgirá un borrador del modelo a aplicar, que para transformarse en un proyecto viable deberá ajustarse a distintos criterios. En primer lugar, será necesario examinar si la misión actual y la estructura de la organización pueden reformularse de acuerdo con el modelo propuesto o deben introducirse cambios drásticos. Vinculada con esta necesidad, está la revisión de la cultura de la organización, ya que la digitalización demandará apoyo y comprensión de todos los integrantes y un mayor nivel de colaboración. Por último, será indispensable asumir que el desafío digital es un proceso de cambio continuo, que no se agota en una reforma y exige mucha más flexibilidad y agilidad que la era analógica.

 

Referencias

 

Miguel Ángel García Vega, “Facebook y su moneda libra ponen en jaque la soberanía monetaria”, El País, 13/07/2019, disponible en https://elpais.com/economia/2019/07/10/actualidad/1562751520_024812.html (consulta 14/07/2019).

 

José Milton Buitron, “Levante la mano quién va a liderar la #TransformaciónDigital en la empresa”, LinkedIn, 10/12/2017, disponible en https://www.linkedin.com/pulse/levante-la-mano-quien-va-liderar-en-empresa-jose-milton-buitron/ (consulta 14/07/2019).

 

Mauricio Cohen Salama

Mauricio es Coach Ejecutivo y consultor en Desarrollo Organizacional. Publica regularmente en el blog mauriciocohensalama.com. Es autor del libro Ser jefe/a en el siglo XXI: Conocimientos clave para tomar decisiones y mejorar el desempeño de tu equipo de trabajo, que se puede descargar gratis desde este link.

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