Construir un equipo desde cero es una de las experiencias más desafiantes y placenteras que puede tocarnos experimentar cuando nuestro emprendimiento o la empresa de la que somos parte crece. Es muy diferente a tomar el liderazgo de un equipo existente. Te comparto las claves para que puedas hacerlo con éxito.
Ventas, marketing, tecnología, administración, diseño, programación, finanzas... Seguramente necesites cubrir muchos roles al mismo tiempo cuando un equipo arranca. Un elemento clave es identificar qué tareas pueden relacionarse y realizarse por la misma persona. Luego, priorizar a quien debes contratar primero. Algunas preguntas que puedes realizarte para tomar esta decisión son: ¿Cuál es el rol clave que sumará dinamismo y efectividad? ¿Dónde está tu cuello de botella? ¿Cuál es tu mayor desafío hoy? ¿Cuál es el punto de apalancamiento donde con menor esfuerzo conseguirás los mejores resultados? ¿Qué te saca hoy un tiempo excesivo y te desgasta?
Probablemente este sea el paso más importante que te toque realizar, ya que la gente que sumes hará la diferencia en los resultados y será un elemento clave en la química del equipo. Además serán la base sobre la cual se seguirá construyendo tu equipo o start-up y serán ejemplo para todos los que vengan después. Por eso a la hora de elegir, busca candidatos que estén alineados con tu propósito, que puedan adaptarse a los cambios, y por sobre todo, que quieran aprender y capitalizar su experiencia. Tomate el tiempo necesario para asegurarte que la persona que vas a contratar es la adecuada, y está motivada con ser parte del equipo.
Al generar una visión central y compartida con el equipo, estás dando un propósito a todo lo que el equipo realiza. Dado que seguramente sea el primer trabajo que compartan entre sí la mayoría de los miembros, instantáneamente va a generar un sentido común y de pertenencia.
Es clave ir definiendo objetivos significativos alineados a la visión, medibles y específicos, ambiciosos pero alcanzables y evaluar los resultados.
Además, cada nuevo miembro debe tener en claro cómo su rol va a ayudar a cumplir los objetivos y alcanzar la visión del equipo, y cómo se lo vas a comunicar.
Por ejemplo, no va a ser lo mismo decirle a un diseñador: “tu objetivo es diseñar las pantallas de la plataforma”, que decirle que “tu objetivo es ayudar a generar confianza con el usuario y una experiencia agradable en la plataforma”.
Seguramente seas tu mismo quien realiza muchas de las tareas que vayan a hacer los nuevos miembros del equipo. Cuando un nuevo integrante se suma, la producción inevitablemente va a bajar por un tiempo .
Dedica todo el tiempo necesario a entrenar a las nuevos integrantes, acepta que nadie en un principio va a realizar las tareas de la misma manera que tu lo haces. Al delegar las tareas, comenzarás a recuperar el control de tu tiempo.
Después de dedicar mucho tiempo a construir tu equipo, lo último que vas a querer es que la gente se desmotive y se vaya. Crear un equipo no es sólo reclutar gente, sino darle lugar, motivarla para que se sienta parte y elija quedarse día a día.
La cultura que se genere va a ser un elemento vital. Esfuérzate por crear un ambiente de confianza, donde el trabajo sea valorado, la gente sienta gratitud por el trabajo realizado, y donde las oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional existan.