Diferentes compañías tienen opiniones encontradas sobre si se puede o no trabajar de forma remota y de manera efectiva a lo largo del tiempo.
Si bien muchas empresas siguen poniéndole un altísimo valor al contacto personal – y, seamos honestos, ayuda bastante en ciertos momentos y con algunas actividades – cada vez más, la tecnología nos brinda herramientas para que podamos trabajar de manera eficiente.
Ahora, dejando a un lado por un ratito los avances tecnológicos algunas preguntas que sirven para pensar este tema con mayor profundidad… ¿Cómo impacta en la motivación, el hecho de trabajar desde la casa para cada persona? ¿Y para el equipo? ¿Cuáles son las ventajas para la organización?
El teletrabajo o trabajo remoto - en cantidades moderadas - generalmente impacta positivamente en el compromiso y en la motivación de la persona. Esto se corresponde con cierto nivel de autonomía que tiene que tener la persona para poder trabajar a distancia, sin necesitar de un compañero o supervisor al lado mirando constantemente su trabajo. Para que esto se cumpla y sea sostenible en el tiempo, la confianza es un factor clave.
No obstante, para algunas personas, esta práctica llevada al extremo, puede convertirse en un factor desmotivante por sentirse desconectados de las personas con quienes trabajan así como de la organización en sí.
Para evitar caer en la desmotivación, es clave generar espacios de encuentro con los colaboradores más allá de los objetivos meramente organizacionales. Entender cómo está cada persona, beneficios y desafíos que encuentran en esta nueva modalidad y de realizar los ajustes necesarios para que esta práctica sea ganar-ganar para todos los involucrados.
Este tipo de práctica es especialmente recomendada para el área de servicios y para quienes trabajan por objetivos.
Las herramientas de colaboración online ofrecen, a su vez, la posibilidad de generar momentos de encuentros que pueden ser especialmente ventajosas para momentos de crisis o situaciones rápidas, ya que no es necesario estar físicamente en el mismo lugar para pensar, proponer ideas o tomar decisiones.
Si es una modalidad bien pensada y ejecutada, en la organización repercute positivamente en al menos dos sentidos: