Todos sabemos que el tiempo es irrecuperable e irreemplazable: gestionar ese tiempo es gestionar nuestra vida. Alguna vez te preguntaste ¿por qué algunas personas parecen tener mucho más tiempo que otras, siendo el tiempo el mismo para todos?
Probablemente porque saben identificar y reducir los llamados “ladrones de tiempo”; no es que tengan más tiempo, sino que lo aprovechan mejor.
Se calcula que los ladrones de tiempo pueden quitar entre un 50% y hasta un 70% de nuestras horas efectivas de trabajo.
Los ladrones del tiempo son la principal causa de que no cumplamos con nuestros objetivos profesionales, personales, familiares y sociales. Es más, darles el lugar a que cumplan su función de “ladrones del tiempo” significa postergar o no alcanzar nuestros deseos y aspiraciones.
Cada uno de nosotros debe identificar los suyos, aunque algunos de ellos son comunes para todos:
Crear un plan de acción antes de empezar aumenta las posibilidades de éxito. Te permite ver los peligros antes de empezar.
Debemos comunicar con claridad y comprobar que la otra persona ha comprendido lo que intentamos transmitirle. También uno debe escuchar con atención y preguntar si algo no queda claro.
Supone un gran ahorro, pero hay que ser rigurosos al respecto.
Es importante tener en cuenta que son las tareas las que se delegan y no las responsabilidades (en este caso, se trataría de una abdicación).
Si destinamos unos pocos minutos cada día a archivar, nos evitaremos perder horas buscando un documento en el ordenador o un papel por la mesa.
No convocar a una reunión innecesaria, acudir a una reunión si es verdaderamente necesario, establecer hora de inicio y de término para evitar que se alargue, etc. Y respetarlo!
Aprender a gestionar las emociones, preocupaciones, sentimientos de culpa, odio, miedo, ansiedad, etc. Nos quitan tiempo, energía y no generan valor.