Manejar los conflictos


Manejar los conflictos - Julián Tomás Schneider

Los conflictos siempre existieron, forman parte de la vida, ya sea en el trabajo, en la familia o en las amistades. Los seres humanos somos bastantes complejos y usualmente tendemos al conflicto. El conflicto es un fenómeno dinámico que surge entre dos o más personas, es una realidad que se mueve entre dos dimensiones: la racional, de carácter objetivo, y la emocional, de carácter subjetiva.

Los motivos que provocan la aparición de conflictos son variados, pueden ser el resultado de diferencias personales (por tener distintas creencias o valores), de características humanas conflictivas (orgullo, indiferencia, envidia, etc.) o deberse a causas de nuestro entorno o contexto (la asignación de tareas, la duración de las reuniones, los estados de ánimo).

Suele creerse que el conflicto es siempre negativo, pero esto no es del todo cierto. 

Si el conflicto se ignora ¿desaparece?

Pensar que desaparece, es como querer tapar el sol con un dedo, lo cual no es posible. Siempre que se presente un conflicto debe buscarse su solución. De lo contrario, los resultados pueden ser peores, ya que normalmente crecen con el tiempo hasta convertirse en una situación aun más difícil de manejar.

Es inevitable tener conflictos en la vida cotidiana 

Aunque es común tener algunos conflictos, sí es posible reducirlos al máximo trabajando en forma ordenada, planificando y mostrando inteligencia emocional. Tal vez no desaparezcan los conflictos, pero los que se presenten serán mucho más manejables.

Los conflictos deben obligarnos a evaluar nuestras actitudes y comportamientos. Son una oportunidad para ampliar nuestra visión, nuestros horizontes, porque existen otras opciones, otra forma de hacer las cosas que no tienen que ser ni mejor ni peor que la nuestra. Pero si somos capaces de dialogar y de abrir nuestra mente, podemos darnos cuenta de que hay otras posibilidades.

El conflicto puede mejorar el proceso de toma de decisiones, al forzar a las personas a cuestionarse sobre lo que está en la base de dichas decisiones.

Algunas recomendaciones puntuales para prevenir y resolver los conflictos :

  • Aceptar las diferencias: comprender que las personas no somos iguales y que no estamos obligadas a complacernos.
  • Negociar acuerdos: buscar los puntos en común y preguntarnos si podemos ceder en un punto para ganar en otro.
  • Clarificar funciones: definir claramente el alcance y los límites de nuestro rol o posición laboral. Así, nadie invadirá los espacios de acción de otros.
  • Despersonalizar los hechos: no tomarnos como algo personal las conductas de los demás. Cada quien hace lo que estima conveniente a sus propósitos.
  • Documentar acuerdos: en la medida de lo posible, que todo esté por escrito, o al menos aquellos aspectos más relevantes. El trazo más débil de un lápiz es más fuerte que cualquier memoria. Tener evidencias es mejor que no tenerlas.
  • Respetar roles y reglas: respetar las jerarquías profesionales, pues quien tiene un rango algo hizo para obtenerlo. Conocer el lugar que nos corresponde es una clave para relacionarse con éxito.
  • Responsabilizarse: abandonar toda posición de víctima y preguntarnos que estamos haciendo para generar o mantener esta situación.
  • Regular la confianza: evitar los excesos de confianza y de desconfianza. En general, es aconsejable no mezclar la amistad y el trabajo; deben tener compartimientos distintos para no confundir las cosas.
  • Aprender del error: si nos equivocamos, admitámoslo con humildad, aprendamos de ello y esforcémonos en no repetir los errores.
  • Reducir la tensión y el estrés: es importante reducir el estrés, pues bajo tensión la percepción de las situaciones tiende a alterarse. Aunque no siempre es posible, intentemos al máximo buscar el punto divertido o relajado del trabajo, e incluyámoslo en nuestro día a día.

Por lo tanto, aunque suele creerse que el conflicto es siempre negativo, no es del todo cierto: gestionado con eficiencia y eficacia puede ser una oportunidad de crecimiento. La clave radica en saber cómo gestionarlo, y en comprender que el conflicto, en sí mismo, no es ni bueno ni malo, simplemente es.

Julián Tomás Schneider

Estudiante de Ingeniería Industrial, soy alguien que un buen día se dejó atrapar por las redes del 2.0 y el Marketing Online. Argentino de nacimiento y ciudadano del mundo.  Escribir, contar historias y viajar son mis grandes pasiones. Me podés seguir en el blog Progreso Constante.

Ver más notas y consejos de Julián Tomás Schneider.
navigate_next Siguiente

¿Querés ser el primero en descubrir todas las novedades?

Suscribite YA y recibí información con el mejor contenido, empresas y oportunidades laborales.