Jefes narcisistas: Cómo actúan y cómo tratarlos


Jefes narcisistas: Cómo actúan y cómo tratarlos - Mauricio Cohen Salama

¿Tu jefe busca ser el centro de atención y disfruta dándose aires de persona exitosa y muy importante?

¿Suele atribuirse los aciertos del equipo y esquivar toda responsabilidad en los errores?

¿Es preferible no contradecirlo en ningún caso? ¿Hacerle una crítica equivale a ponérselo en contra?

¿Está protegido por uno o varios incondicionales?

¿Carece por completo de empatía cuando una persona que no pertenece a los incondicionales atraviesa un período de dificultades laborales o personales?

¿Combina todas estas características con un carácter decidido y una buena dosis de carisma?

Si tu repuesta a estos interrogantes es un sí rotundo, estás ante un jefe narcisista, un tipo de personalidad que existe en la sociedad en un porcentaje bastante menor que en los puestos de dirección en las organizaciones. Si, en cambio, tu jefe adopta solo en ocasiones algunos de estos comportamientos —quizá con mayor frecuencia cuando se encuentra en situaciones difíciles de manejar— se trata de alguien con rasgos narcisistas y no valen para él o ella la descripción y las recomendaciones que siguen a continuación (después de todo, nadie es perfecto).

Según investigadores de la Mayo Clinic, cuando la personalidad  narcisista adquiere rasgos patológicos se caracteriza por una percepción desmesurada de la propia importancia y una intensa necesidad de admiración. Esta manera de sentir y la conducta resultante se construyen a partir de una interpretación distorsionada del propio lugar en el mundo, que lleva a las personas narcisistas a considerarse superiores a las demás y a dar escasa o nula importancia a lo que sienten otros.

Lo que tienen de bueno

Señalábamos que este tipo de personalidad es más frecuente entre los jefes que en el resto del mundo. La diferencia es enorme: mientras que en la población en general el porcentaje está cercano al 1 %, algunos estudios sostienen que los jefes con rasgos psicopáticos significativos llegan hoy al 21 % del total. Para explicar esta tendencia, los expertos en la materia señalan que el narcisista tiene habilidad para promoverse y que las personas que lo eligen para el cargo suelen confundir carisma y confianza en sí mismo con capacidad.

Sin embargo, la persistencia de este tipo de personalidad en las organizaciones no puede estar basada solamente en la manipulación y el engaño. Además de todas las carencias y arbitrariedades que son características de los jefes narcisistas, algo bueno deben producir. En efecto, tal como señala el experto en liderazgo estadounidense Michael Maccoby, el auge de los narcisistas coincide con una época en la cual los modelos a seguir son destacados empresarios que suelen ser al mismo tiempo superestrellas en los medios de comunicación.

Estos líderes empresarios tienen visión y son capaces de inspirar a las personas que trabajan con ellos para alcanzar logros excepcionales. Tienen talento para comprender el panorama completo de la actividad que desarrollan, son muy buenos para diseñar estrategias audaces e innovadoras, y no temen arriesgarse con el objetivo de cambiar las cosas y dejar un legado. Se convencen de que están en lo cierto, casi siempre más allá de la sensatez, y transmiten la certeza de que concretar su visión es inevitable: basta con seguirlos y con entregarse a la causa.

Cómo tratar con Dios

Por más visión y entusiasmo que transmitan, los jefes narcisistas no dejan de resultar irritantes a causa de su preferencia por la manipulación y por sus comportamientos destructivos, que pueden llevarlos a ocasionar grandes pérdidas o incluso a aceptar algún tipo de fraude. Sin llegar a esos extremos, dan siempre la impresión de que están un poco locos. Para ilustrar esto, vale citar la descripción que un ejecutivo de la empresa Oracle hizo de su CEO narcisista Larry Ellison: “La diferencia entre Dios y Larry está en que Dios no cree que es Larry”.

Ante un personaje de estas características, es muy útil en primer lugar mantener cierta distancia y frialdad, y tratar de tener la presencia de ánimo necesaria para señalar, sin cambiar el tono sereno e imperturbable, las situaciones de maltrato o desconsideración que nunca faltan. Otra recomendación valiosa es evitar hablar mal del jefe en pasillos o de manera casual: en un entorno dominado por un jefe narcisista, los chismes le terminan llegando y la reacción de este puede resultar devastadora. Por último, es conveniente seguir las reglas establecidas de manera escrupulosa, contar siempre con información fresca y completa sobre los procesos en curso, y tratar en lo posible de evitar el enfrentamiento directo.

¿Una especie en vías de extinción?

Teniendo en cuenta todas las precauciones a tomar y las dificultades que ocasiona trabajar bajo las órdenes de un jefe narcisista, es válido preguntarse si esta clase personalidad va a lograr salir siempre con la suya o si existe alguna conciencia en las organizaciones de que el aporte que realizan no justifica las distorsiones que introducen y promueven. La buena noticia, según el profesor y consultor Tomas Chamorro-Premuzic, es que se trata en realidad de una especie en vías de extinción.

Si bien aún tenemos como sociedad una marcada tendencia a depositar en líderes carismáticos la responsabilidad de resolver nuestros problemas —basada quizás en juicios automáticos que provienen de épocas ancestrales—, algo está cambiando en las organizaciones mejor informadas del siglo XXI, donde cada vez menos la personalidad narcisista causa una buena impresión.

Una aptitud fundamental que hoy se espera de un jefe en las organizaciones más evolucionadas es la capacidad de gestionar las diferentes tensiones que surgen entre la necesidad de trabajar en equipo y la competencia por hacer carrera. Esto se puede lograr de un modo precario mediante una gran cruzada impulsada por un narcisista o con las herramientas adecuadas, que consisten en dar un sentido trascendente a la tarea que se realiza, defender un proceso justo en todos los niveles, y preocuparse por el bienestar del grupo.


Referencias

Preston Ni, “10 Signs Your Boss/Manager is a Narcissist”,Psychology Today, 03/05/2015, disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/communication-success/201505/10-signs-your-boss-manager-is-narcissist(consulta 05/01/2017).

Michael Maccoby, “Narcissistic Leaders: The Incredible Pros, theInevitable Cons”, Harvard Business Review, Enero 2004, disponible en https://hbr.org/2004/01/narcissistic-leaders-the-incredible-pros-the-inevitable-cons(consulta 05/01/2017).

TomasChamorro-Premuzic, “WhyWe Keep Hiring Narcissistic CEOs”, HarvardBusiness Review,29/11/2016, disponible en https://hbr.org/2016/11/why-we-keep-hiring-narcissistic-ceos (consulta 03/01/2017).

Mauricio Cohen Salama

Mauricio es Coach Ejecutivo y consultor en Desarrollo Organizacional. Publica regularmente en el blog mauriciocohensalama.com. Es autor del libro Ser jefe/a en el siglo XXI: Conocimientos clave para tomar decisiones y mejorar el desempeño de tu equipo de trabajo, que se puede descargar gratis desde este link.

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