Llegaste al puesto que tanto tiempo esperaste; manejar tu propio equipo. O Tal vez ya llevas varios años coordinando distintas áreas y personas. Los resultados parecen ser aceptables, el equipo no trae demasiados problemas. Todo parece tener un buen rumbo.
Te formaste y desarrollaste viendo algunos jefes que te imaginaste seguir en un futuro, pero por sobre todo viendo características que te prometiste no imitar nunca en tu vida. Momento. ¿Realmente no estás repitiendo esas cosas negativas que tanto te marcaron?
Te compartimos esta guía para tener a mano y recordarte si estás siendo un mal jefe.
¿Estás confiando más en tu criterio para decidir que en lo que te dicen los datos o tu equipo? ¿Justificas acciones por el mero hecho de tu tiempo y conocimiento en el cargo? ¿Muestras arrogancia en tus respuestas? ¿Pensas que todo lo que haces es lo correcto?
¿Haces pagar a alguien por cada error? ¿Despides miembros de tu equipo para hacer sentir al resto el miedo sobre lo que puede pasar con ellos? ¿Generas negatividad en tu equipo? ¿Muestras tu propio enojo a tu equipo por decisiones de tu jefe? ¿Resuelves a los gritos situaciones personales delante de tu propio equipo?
¿Evitas reconocer públicamente a tus colaboradores por miedo a ser superado? ¿Tus jefes no conocen a los miembros más destacados de tu equipo? ¿Muestras favoritismo en una persona por sobre el resto del equipo?
¿Delegas tus tareas en tu equipo? ¿Estas formando a tu sucesor? ¿Compartes con tu equipo objetivos o micro-tareas? ¿Evitas compartir la información que recibes con tu equipo? ¿Disfrutas ejercer el poder del cargo?
¿Sos resistente a los cambios? ¿Si tuvieras que modificar la estructura de tu equipo de un dia para otro, que pensarías? ¿Tienes una visión a largo plazo del trabajo de tu equipo?
¿Consideras que las puertas están abiertas pero nadie las atraviesa? ¿Si invitas al equipo a contarte qué cosas no funcionan, mencionan algo o evitan hacerlo?
¿Pones el 100% de atención cuando alguien de tu equipo se acerca a hablar o te consideras excelente siendo multitasking? ¿Estás disponible cuando tu equipo te busca?
¿Los respetas? ¿Estás al tanto si algún problema de su vida personal puede afectar el día a día? ¿Conoces sus proyecciones y ambiciones?
Si alguna de estas preguntas te resultan familiares, todavía estás a tiempo de comenzar el cambio y convertirte en un mejor líder.